viernes, 4 de julio de 2014

ROL POR FORO - AVENTURAS AL BORDE DEL YERMO 2

Más extracto de la aventura de El Anillo Único por foro. Tras el salto el texto...


OBVIAMENTE HAY SPOILERS, CUIDADO JUGADORES EN POTENCIA 



En ese momento el viejo mercader cayó sobre sus rodillas, vencido por la tensión del momento. El niño corrió hacía a él para ayudarle a levantarse y poco a poco se encaminaron al grupo.

- Hola Viajeros, me llamo Baldor y este es mi hijo Belgo. Os doy las gracias por haberme ayudado con esos rufianes, no sé cuánto tiempo más habría sobrevivido… Los contraté para que me ayudarán a cruzar el Bosque Negro pero parece que consideraron que la paga ofrecida no era de digna de ellos… eso o que eran unos rufianes de negro corazón y pensaron ahorrarse el viaje y conseguir el dinero prometido por la fuerza. De cualquier forma os agradezco mucho que hayáis aparecido… ¿A quién tengo el gusto de agradecerle mi salvación? ¿Conocéis a alguien que pueda hacer el trabajo de escolta hasta Puerta del Bosque (al final del sendero elfo) que encargué a estos canallas? Tengo oro o mercancías, si os interesan más…

Iwgar dio un paso al frente.
- Me llamo Iwgar!!!, guardián de la Carroca y fiel sirviente de Beorn, a su servicio" Y una leve inclinación de cabeza.

Brend tras echar un rápido vistazo al carromato del mercader se presenta ante este: - Mi nombre es Brend... suerte has tenido de que pasáramos por aquí... tal vez tengamos la misma dirección de viaje... Ah!!! Tienes un hijo muy valiente, deberías de estar orgulloso de él...

A mitad de frase, Brend deja de lado al mercader y se adentra con Brutus en el bosque en pos de esos malditos asaltantes para cerciorarse que han abandonado la zona y no tienen ganas de volver. Tras ver que la cosa esta tranquila y que el grupo se presenta, Norlit se presenta:

- Mi nombre es Norlit, no deberías fiarte de gentuza de tal calaña con corazón oscuro. Por cierto, ¿qué cantidad de oro habías ofrecido a esos asquerosos?

Kolbeinn se presentó alargando la mano hacia Baldor:

- Encantado Baldor. Yo soy Kolbeinn, de Valle. Igual conoces a mi padre, suele comerciar mucho con Ciudad del Lago. De hecho, tú hijo me sonaba y a estos mangarranes ya les conocía. Al jefe le conocen como El Grajo (y escupo al suelo). Servían al cobarde que se marchó con el dinero tras el ataque del Gran Gusano y tras su huida se dedican a andar maleando. Calaña de la más odiosa.

- ¿Así que os dirigís a Puerta del Bosque? Quizá podamos compartir camino.

- Hola! Mi nombre es Bingo Dalfur y como podrás ver soy un hobbit de la Comarca. Veo que estás un poco magullado, quizá si me dejaras echar un vistazo a esas heridas podría ver qué puedo hacer por ellas (se le fueron los ojos a una barra de fiambre que asomaba por el carromato) y estoy seguro de que tu podrás hacer algo por mi estómago...

Nob, al ver que no había peligro, descendió del árbol y se dirigió al mercader:
- Saludos viajero, espero que se encuentre bien. Su hijo ha sido muy valiente y rápido, es un buen rapaz. Lástima que los caminos no sean nada seguros hoy en día... Por cierto, la carrera y la tensión también han abierto mi apetito, ¿qué tal si montamos un rápido tentempié?

Baldor fue haciendo inclinaciones de cabeza a medida que los compañeros se acercaron a él y fueron presentándose.

- Encantado de conocerles a todos… Un placer señor Iwgar… Señor enano, a estos rufianes había ofrecido 5 piezas de oro por cabeza, un precio justo a mi parecer. Aceptaron gustosos y jamás pensé que ese… "Grajo" me traicionaría.. - dijo.

Brend, acompañado de Brutus, abandonó la conversación con el amable mercader en pos de algún rastro de los maleantes… Mientras Baldor se acomodaba en una piedra junto al carro, Bingo el hobbit se interesó por sus heridas, pero estas era todas superficiales.

- Tranquilo amigo, no llegaron a tocarme, conseguí hacerme con la rama y mis músculos todavía son fuertes! Además tenía a mi pequeño héroe conmigo… ven aquí Belgo, ayuda a tu viejo padre a levantarse… - el joven corrió donde su padre y ayudó a levantarlo. - Me parece buena idea la de que me acompañen en el camino y gustosos les daré a ustedes la recompensa que prometimos a nuestros antiguos empleados. - Mi idea es seguir el río hasta el norte del Bosque. Ya tengo un acuerdo con unos amigos elfos del Palacio del Bosque, nos recogerán en unas barcas en el lindero y maniobrando río arriba nos llevarán hasta el castillo. Confío en hacerme con más provisiones allí y luego coger el sendero elfo hasta el linde occidental. Será un camino no precisamente fácil y los elfos nos esperan, mejor dejemos ese tentempié para más adelante, ¿les parece mis queridos Hobbits?…

Justo en ese momento apareció Brend tras unos árboles cercanos: - Todo en orden, - dijo, parece que han cogido dirección a la ciudad del Lago, no creo que esos rufianes vuelvan.

El grupo acepto y con calma pero sin pausa ayudaron al mercader a devolver el carro tirado por los ponis junto a la ribera del río, momento en el que se pusieron de camino al lindero del Bosque Negro… Cerca de las 9 de la noche ya habían dejado bastante atrás el lugar del encuentro, una espesa bruma surgía del bosque y navegaba sobre el agua del río. Las copas de los primeros árboles del antiguo Bosque Verde ya se intuían en lo alto cuando Baldor mandó detener la caravana.

- Es aquí,- dijo.- los elfos vendrán aquí…

Poco después y antes de que pudieran si quiera impacientarse los elfos acudieron a la cita. 3 grandes almadias surgieron de entre la bruma, al mando de cada una de ellas una figura envuelta en un manto verde. Los marineros acercaron las barcas a la orilla y de un salto uno de ellos se plantó en tierra firme. Baldor y el recién llegado se fundieron en un abrazo, parece que no era la primera vez que se veían, ni mucho menos.

- Montad cuando lo deseéis, vamos, os ayudaremos con los ponis. Su voz era cantarina y alegre como la cascada de un río.

El grupo montó a bordo de las barcas y alguna de ellas zozobró cuando alguno de los ponis se encabritó. Todos intentaron calmarlos pero no fue hasta que uno de los elfos le susurró unas palabras junto al oído que la bestia se calmó y el grupo pudo comenzar a remontar el río en pos del Palacio del Bosque Negro…

Una vez las barcas zarparon los elfos las manejaron con gran pericia corriente arriba. Parecía que llevaban muchos años haciéndolo, incontables más bien. Esquivaban los rápidos y remontaban el río de forma experta. Poco a poco fueron sumergiendo en la negrura y vieron como las copas de los árboles les envolvían, formando un túnel sobre ellos. Pasarían 3 días de camino hasta que llegasen a las preciosas estancias del Rey Elfo Trhandüil… A lo largo del viaje Brend, el hombre de los bosques, trató de improvisar una caña de pescar con unas ramas y juncos de la orilla del bosque para tratar de pescar una buena pieza y así poder sustituir la carne seca de las raciones de viaje por un pecado fresco, rico, rico.

Asimismo, y como el grupo de aventureros tenían tiempo de sobra sobre las balsas de madera, enseñó al resto de compañeros de viaje un sencillo juego con tabas… Para de esta manera poder amenizar las horas muertas en el rio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario